Tras un año y un mes de responsable de marketing

responsable de marketing

Este 31 de enero de 2019 dejé mi trabajo como responsable de marketing y comunicación en Templo Consulting. Un año y un mes en el que no me habéis podido ver por aquí. 18 días después, va siendo hora de recapitular.

Templo Consulting me dio una oportunidad que llevaba esperando toda mi vida profesional. Ha sido mi primer contrato laboral en mi sector. Aun así, fue una oportunidad a medias. Un contrato a media jornada que pasó a ser de cinco horas diarias tras los primeros dos meses.

También, con la promesa incumplida de las seis horas a los seis meses que nunca llegaron. Al final, tuve que desdecirme de que prefería un contrato aunque me supusiera trabajar más horas y menos sueldo en total porque estaba cotizando y me daba una mayor seguridad.

Tras cinco horas, dos de desplazamiento, y otras tantas con clientes freelance al llegar a casa (razón de que no tuviera tiempo de actualizar por aquí) llegué a la conclusión que prefería tener tiempo del que disfrutar. Porque podemos morirnos en cualquier momento y prefiero llevarme otros momentos conmigo que solo horas de trabajo interminables.

Aun así, trece meses dan para mucho y quiero hacer balance de todo lo que me he llevado.

Algunos hitos

Cuando llegué a Templo Consulting teníamos unos 14 usuarios únicos en la web diarios. Cuando me fui, teníamos una media de 1.000 usuarios únicos diarios entre semana y 750 sábado y domingo. Tuvimos una progresión de aumentos medios entre el 30 y el 40% de tráfico mensual.

Al empezar como responsable de marketing contaba con una autoridad de dominio de 10. Al irme, de 25 y de 30 en la página de inicio. Solo dos de nuestros competidores directos tenían una AD superior (y varios millones de euros en rondas de financiación).

En redes sociales hemos conseguido el Instagram con mayor número de seguidores del sector y el segundo Twitter (con un primero con decenas de miles de seguidores indios comprados). En Facebook nos hemos quedado en la parte media y en LinkedIn por la cola.

Todo de forma gratuita.

Hice una única campaña de Facebook Ads donde conseguimos un CPC de 0,11€ con una puntuación de 7 de relevancia.

Salimos en todo tipo de medios regionales (Levante, Estrella Digital, Siglo XXI…), locales (Madrid Actual, La Frontera Hoy, etc…), temáticos inmobiliarios (Pisos.com, Inmodiario, Mercado2), universitarios (Aula Magna), veterinarios (Animal’s Health) e incluso en Europa Press. En total, 76 backlinks conseguidos.

El 92% de nuestro tráfico provenía a través de Google. Posicioné en los primeros puestos todo tipo de keywords muy competidas relacionadas con nuestros servicios como «inmobiliarias sin comisión», «impuesto de sucesiones», «usufructuario», «vender VPO» o «plusvalía municipal», muchas de ellas geolocalizadas en Madrid.

Conversiones

Aunque los hitos de tráfico están muy bien para un especialista SEO como yo, un responsable de marketing también necesita conversiones.

En este caso, las conversiones fueron más lentas pero también comenzaron a llegar, especialmente desde que implementamos, bendito invento, un chat online. Al final de mi periodo en la empresa, conseguíamos alrededor de 8 leads diarios de los que gran parte se convertían.

En total, el 75% de la cartera de inmuebles pasó a provenir de captación vía web de forma directa o a través de recomendaciones de otros clientes web. Se trata de un porcentaje muy elevado teniendo en cuenta que yo trabajaba cinco horas y había cuatro comerciales hasta julio, luego tres, trabajando a tiempo completo en la captación tradicional.

¿Por qué irse?

Con estos datos, irse de la empresa fue una decisión complicada. Me gustaba el trabajo y estaba consiguiendo resultados más que notables.

Sin embargo, los datos conseguidos y el aumento de la facturación de la empresa directamente gracias a mi trabajo como responsable de marketing no fue suficiente para mejorar mis condiciones de trabajo. En lugar de eso, se decidió invertir en cambiar a otro local.

Mientras, tenía jornadas laborales de más de 12 horas diarias sin perspectivas a corto o medio plazo de mejorar mis condiciones. Ya sabéis, la importancia del salario emocional cuando el salario normal no es suficiente.

A la vez, no paraba de rechazar encargos como freelance. No podía hacer frente a ese trabajo extra que, igualmente, estaba mucho mejor pagado.

Así que decidí comenzar de nuevo, con la satisfación del trabajo bien hecho pero con la intención de cobrar dignamente y tener un horario normal.

Ahora sigo teniendo espacio para algún cliente más. Si quieres conseguir resultados como los que logré para Templo Consulting contáctame a dalvenvainor@gmail.com.

 

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