Aprender a escribir: las palabras vacías

palabras vacías

Últimamente, ha surgido una nueva moda: criminalizar las palabras vacías. Cuando digo palabras vacías me refiero a todas aquellas que cuya función no es dar significado. Pueden ser conectores, preposiciones, etc. O conjuntos de palabras que tengan un sinónimo más simple.

No seré yo el que hable en contra de la sencillez y concisión, pero en muchas ocasiones se nos está yendo de las manos.

Me he encontrado manuales de estilo donde prohibían el uso de: además, también, y después de punto… También expresiones como llevar a cabo, hay qué, tener claro, etc…

¿Se puede escribir sin conectores? Sí. ¿Es recomendable? No.

¿Se puede sustituir llevar a cabo por realizar, por ejemplo? También. ¿Hay que sustituirlo siempre? No.

Este tipo de recomendaciones, por la que cualquier escritor de ficción se llevaría las manos a la cabeza, suceden por dos razones.

La primera porque a los redactores freelance se les paga por palabras y se entiende que están poniendo las mismas por rellenar. La segunda porque nos estamos volviendo locos escribiendo para Google en lugar de para nuestros semejantes.

Ya lo he dicho alguna vez, pero la única forma de acertar siempre con Google es escribir bien. Y los conectores (oh, y después de ., terror) nos ayudan a dar cohesión a nuestros textos.

pagar por palabras

El Correo Gallego

El problema de las palabras vacías: pagar por palabras

¿Por qué esta obsesión por las “palabras vacías”? Para mí, es bastante claro. Cada vez es más común la figura del redactor freelance. En Internet, todo es contenido. La demanda de textos escritos se ha multiplicado y también la necesidad de establecer mecanismos de control.

Para los que, como yo, venimos del periodismo, nos puede chocar en un principio. Aun hoy estoy en grupos de periodistas en las redes donde el tema sale regularmente. Nos han educado enseñándonos a escribir lo que el tema dé de sí. Es también la forma de trabajar en la prensa tradicional. Gracias a sistemas como la pirámide invertida, lo que no cabe en la página, se elimina. Pero la noticia se escribe, con matices, completa.

Al llegar a la prensa digital y a los blogs, cuesta comprender que no se esté midiendo la calidad del texto sino el número de palabras. Parte de la culpa la tiene Google, de lo que hablaremos luego.

En conclusión, estamos ante la típica pelea en ciencias sociales entre lo cuantitativo y lo cualitativo. Entre los medidores “objetivos” y los “subjetivos”. El subjetivo, el valor de tu texto independientemente de su número de palabras, lo tienes que poner tú. Es el precio. Pero tu cliente necesita un medidor que pueda justificar. Ese es el objetivo y es el número de palabras.

Siempre tenemos la opción de llegar a acuerdos concretos. Yo suelo vender por palabras como un mínimo. Normalmente, si el texto da para más, escribo más. Pero garantizo a mis clientes, especialmente si son particulares, que al menos esa longitud tendrá.

Dos modelos que conviven

Nos encontramos con dos tipos de negocio que conviven. El que confía en el periodista/redactor y cree que dará el tamaño adecuado a su texto y el que no. El que da unas pautas que hay que seguir. Lamentablemente, parece que cada vez vamos más encaminados a la supremacía del segundo.

No para todos, porque también hay quién logra triunfar. Quien pone sus reglas y la gente se las compra. Pero no es lo común. Y si vas a ganarte la vida como redactor freelance, será siempre un proceso de un modelo a otro.

La Vanguardia

Google y la dictadura del SEO

Vaya de antemano que el SEO es una herramienta muy útil. Google me supone tres veces más visitas que la siguiente fuente de tráfico, Facebook. También 16 veces que la tercera, Twitter, que empata con un blog que me menciona habitualmente. (No olvidemos la importancia de que te enlacen).

Es cierto que no soy un influencer en redes sociales y que solo cuento con unos 1500 seguidores. Tampoco spameo con mis posts, sino que los suelo compartir una sola vez. Aun así, es una diferencia notable para tener en cuenta. Si trabajas medianamente el SEO, las visitas vendrán solas.

Dicho esto, cuando se nos hacen encargos de textos, la gente suele obsesionarse con los últimos cambios del algoritmo. Y es un error. Es un error porque el algoritmo está cambiando constantemente. Tratar de ganar visitas con “trucos”, solo servirá hasta el siguiente cambio.

La misión de Google es llevar a su usuario a contenido útil que responda a sus exigencias. Eso es lo que realmente debemos tener en cuenta. Contenido útil, bien escrito, bien referido. Lo que ya hemos hablado muchas veces en posts como este.

Monicasegura.com

Palabras vacías: ¿sí o no?

Escribir bien es utilizar “palabras vacías”. Es conectar, es poner también y además. Es escribir con sinónimos. Hacer reiteraciones y otras figuras literarias que plugins como Yoast te señalan como fallo de legibilidad. (Por ejemplo, este párrafo, por empezar dos veces con es).

Nunca olvidemos que estamos escribiendo para personas. Que tenemos que hacer textos con una misión: informar, denunciar, aconsejar… Centrémonos en eso.

Así escribiremos bien. Google se dará cuenta y el buscador será tu principal fuente de tráfico. Misión cumplida.

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